El miedo a conducir (amaxofobia) es un miedo intenso a ponerte al volante, que suele centrarse en autopistas, puentes, tráfico denso, mal tiempo o conducir solo. La respuesta de miedo es desproporcionada respecto al nivel real de peligro que supone la conducción cotidiana. A diferencia de la precaución habitual, el miedo a conducir lleva a la evitación significativa: rechazar trabajos, depender de otros para desplazarse, planificar la vida en función de las carreteras que te parecen seguras. A menudo surge tras un accidente, un ataque de pánico al volante o años de ir renunciando poco a poco a ciertas rutas. Con un tratamiento basado en la evidencia, la recuperación es muy factible.
Las personas con fobia suelen reconocer que su miedo es excesivo. Esta conciencia por sí sola no convierte a la fobia en algo que pueda "superarse". La fobia es un trastorno que requiere un tratamiento reflexivo e intencionado para reducir las conductas de seguridad y evitación y sustituirlas por nuevas conductas.
El miedo a conducir es una fobia específica a ponerte al volante. Para algunos, se centra en las autopistas, los puentes o las incorporaciones; para otros, en el tráfico, la lluvia, conducir de noche o estar lejos de casa sin una forma fácil de parar. A menudo empieza tras un accidente o un ataque de pánico mientras conduces, y luego va creciendo igual que cualquier fobia: cada carretera que evitas hace que la siguiente te parezca más peligrosa, hasta que el radio en el que te sientes cómodo conduciendo se ha reducido a unas pocas calles que conoces bien. El miedo es real, pero el peligro que anticipa no es proporcional, y esa brecha es precisamente lo que se cierra con la exposición.
Nuestro enfoque clínico: exposición gradual in vivo siguiendo una jerarquía de rutas
Las investigaciones demuestran que puedes recuperar tu vida de fobia. El mismo proceso mental que provoca fobia puede utilizarse para desaprenderlo. Te mereces una vida libre de miedo.
Las investigaciones demuestran que fobia puede superarse con pequeños pasos graduales.
La misión de Bia es facilitar a todos el acceso a la recuperación de la fobia ayudando a iniciar el proceso y fomentando su compleción. Desde la comodidad de tu hogar, tú controlas por completo el ritmo y el orden del proceso. Con Bia, aprenderás conceptos esenciales: por qué se forman las fobias y cómo se pueden desaprender, y practicarás nuevas habilidades en un entorno seguro.
Si actualmente hace terapia, Bia puede ser una gran herramienta para ayudarle a aplicar sus habilidades y supervisar su progreso. Si no hace terapia, Bia es una manera fácil de comenzar su proceso y explorar lo que es posible.
Puede ser. La mayoría de las personas con miedo a conducir siguen conduciendo; la fobia se manifiesta en las carreteras, los horarios y las condiciones que, sin darse cuenta, han dejado de utilizar. Si tus rutas las planificas en función del miedo en lugar de en función de adónde necesitas ir, se aplica el mismo enfoque de exposición, y suele empezar más cerca de casa de lo que esperas.
Con el tiempo, si ese es uno de tus objetivos, sí. Bia lo consigue poco a poco: primero palabras, imágenes y vídeos; luego, trayectos cortos por el mundo real que tú eliges y marcas en tu mapa, cada uno un poco más lejos que el anterior. Tú marcas el ritmo, y no hay nada programado para ti.
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